La respiración consciente y la meditación aumentan la capacidad de concentración, la atención, y el equilibrio emocional. Diversos estudios científicos, desde Wang y cols. en 2011 a Melnychuk y cols. en 2018, han descrito los resultados de las pruebas funcionales del diagnóstico por imagen (f-MRI) en que observan qué núcleos del cerebro se activan en relación a la respiración yóguica y la meditación. Los cambios en el flujo sanguíneo de las áreas cerebrales se relacionan además con la percepción subjetiva  experiencial.