Una concentración óptima de micronutrientes ayuda a equilibrar el sistema antioxidante-antiinflamatorio del organismo y prevenir o corregir los daños causados en la célula. Además, estos micronutrientes pueden interaccionar de forma directa o indirecta con el genoma, haciendo que los genes se expresen de una forma correcta.

Actualmente, existen casos de insuficiencia de micronutrientes que se deben a una dieta inadecuada o al consumo de alimentos con baja densidad micronutricional. Pero otros casos son causados por variaciones genéticas que no permiten procesar los micronutrientes correctamente. Estas variaciones genéticas pueden alterar la actividad de los genes relacionada con la biodisponibilidad de micronutrientes y/o la afinidad con cofactores que se encuentran en los enzimas clave implicados en el metabolismo o la reparación del ADN.

Por ello es muy importante conocer qué micronutrientes son los más afectados y cuáles son las formas moleculares más adecuadas para aportarlos.