Desde hace mucho tiempo se conoce la influencia de ciertos nutrientes esenciales para una buena gestación, como el folato, la vitamina B12, el hierro, el yodo, etc. En las últimas décadas se está dedicando especial investigación a la influencia del omega 3 DHA en el desarrollo fetal y la salud de los individuos en todas las etapas de su vida. Recientes estudios han demostrado que la programación epigenética está detrás del efecto de este nutriente durante el proceso de desarrollo intrauterino. Garantizar una ingesta de DHA suficiente durante toda la época perinatal, es indispensable para lograr una buena gestación y un desarrollo óptimo del feto, pero también para reducir el riesgo de trastornos en la salud del niño durante sus primeros años de vida. Un déficit en la ingesta de DHA por parte de la embarazada, condiciona modificaciones epigenéticas que van a determinar desde un adelanto del parto hasta problemas neurológicos, respiratorios o metabólicos del bebé, e incluso un incremento de ciertas patologías en otras etapas de su vida.